All-body deo stick pepino y menta
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Desodorante para todo el cuerpo: verdades y mitos revelados

Te llega un mensaje tan inesperado como deseado: “¿nos vemos esta tarde, en el lugar de siempre?”. Se despiertan las mariposas de la emoción y empiezan a revolotear por todo tu estómago. Pero inmediatamente te golpea la realidad: no hay chance de volver a casa para ducharse, cambiarse y hermosearse. Y para empeorar las cosas, tu excitación está al 100, por lo que tu cuerpo está a pleno exudando sus aromas naturales. ¿Qué hacer?

En el último año nos han bombardeado con anuncios sobre los “desodorantes para todo el cuerpo” (all-body deodorants). Te aseguran que podés usarlos en axilas, pies, entrepierna y hasta en la línea del trasero. Pero, ¿son seguros? ¿Realmente funcionan o son puro marketing?

Como a mí me encanta desnudar todo, hoy me propongo desnudar la verdad sobre estos productos de higiene/belleza, para que tengas toda la información necesaria para decidir correctamente. Leete todo este artículo que escribí especialmente para que sepamos cuándo y cómo usar un all-body deo, y si realmente vale la pena el esfuerzo.

Foto de una mujer en un ambiente de oficina, estirando su camiseta hacia delante para introducir la nariz dentro y sentir el olor de su cuerpo.
Si tu excitación está al 100 y tu cuerpo está a pleno exudando sus aromas naturales, un desodorante para todo el cuerpo te puede preparar para un encuentro íntimo no planeado.

No es perfume, es ciencia

Lo primero que tenés que saber es que estos desodorantes no funcionan igual que tu Rexona o Dove de siempre. El sudor, por sí mismo, no tiene olor. El mal olor aparece cuando las bacterias que viven en tu piel se alimentan con tu sudor.

Los desodorantes corporales íntimos no buscan tapar el olor con perfumes, aunque algunos tengan un olor agradable. Su función principal es acidificar la piel. Suelen usar ácido mandélico o ácido láctico para bajar el pH de la zona del cuerpo que nos interesa desodorizar. En un ambiente ácido, las bacterias no pueden sobrevivir, y muerta la bacteria, se acabó el olor. Así de simple.

Okey, pero ¿dónde me lo pongo?

Tranqui, ya llegaremos a eso. Primero, antes de salir corriendo a comprar uno, dejame que te oriente un poco, para que no te dejes llevar por falsos mitos y no hagas macanas.

Mito 1: “puedo usar mi desodorante de axila normal en la ingle”

Ya sos grande y podés hacer lo que quieras. Pero te aconsejo que no te pongas en tus zonas íntimas el mismo desodorante que te echás en las axilas. La piel de la vulva, del escroto o de los pliegues entre los glúteos es mucho más delicada y permeable que la de las axilas.

Los desodorantes normales suelen tener alcohol, bicarbonato de sodio o sales de aluminio que pueden causarte una irritación horrible o alterar tu flora íntima. Es peor el remedio que la enfermedad. Y los all-body están testados por ginecólogos para ser suaves y seguros en esas zonas (por lo menos eso aseguran los fabricantes).

Mito 2: “si uso esto, no necesito bañarme”

No, amiga o amigo. Si tenés tiempo, pegate un baño. El desodorante, ya sea all-body o sólo de axila, evita que se forme nuevo olor, pero no elimina la suciedad ni el olor que traías desde antes. Pensalo como si fuera un escudo: aplicalo sobre la piel limpia, después de la ducha, y te va a proteger durante todo el día.

Te aconsejo analizar temprano cómo viene el pronóstico erótico de la fecha: si hay altas probabilidades de que tengas acción al salir del trabajo, aplicá el all-body sobre las zonas a las que sólo accederá esa persona especial.

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Foto de una mujer aplicando desodorante para todo el cuerpo entre sus pechos.
Un desodorante para todo el cuerpo puede evitar que el corpiño te deje olor a humedad debajo de los pechos.

Mito 3: “es solo para genitales”

De ninguna manera. Estos productos están pensados para funcionar mejor en las zonas que sudan por contacto piel con piel y que a veces olvidamos, por ejemplo:

  • El famoso underboob: qué feo que es el olor a humedad que nos deja el corpiño en la zona debajo de los pechos, ¿no?
  • La raya: si estás todo el día sentada o sentado, al final del día, la zona entre tus glúteos tendrá una fragancia no muy fresca.
  • Pies: no te prives del placer de que tu pareja juegue con tus piecitos. Sacate los zapatos con confianza y dales rienda suelta a esos fetiches.
  • Pliegues de los muslos: si caminás bastante durante la jornada, al final de la misma el roce entre tus muslos dará cuenta de ello.

¿Barra, bolilla, crema o spray?

Cada tipo de envase, presentación o formato de desodorante para todo el cuerpo se aplica a un uso diferente. O a una zona diferente del cuerpo. Te explico qué uso conviene darle a cada uno.

Crema

Suele ser el formato más práctico y eficaz, por sus posibilidades para aplicarlo en forma localizada. Como si fuera filtro solar, te ponés un poquito en las yemas de los dedos y lo esparcís por donde más lo necesites.

La crema desodorante es ideal para zonas complicadas con pliegues profundos: entre los glúteos, entre los dedos de los pies o entre los pliegues de la ingle.

La gran ventaja de la crema es que es muy higiénica. Al usar los dedos para aplicarla, evitás el riesgo de contaminar el envase. Y también, con los dedos podés controlar que el producto no entre en contacto con las zonas mucosas y te cause una irritación. Solamente acordate de lavarte bien las manos después de aplicártelo.

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Foto de un hombre acercando su nariz a la cadera de una mujer para sentir su olor.
En un encuentro sexual, nos volvemos seres primitivos que se guían, en buena medida, por los olores de sus parejas.

Barra (stick) o a bolilla

Se aplica como el desodorante de axilas, pero está formulado para ser más suave. Es ideal para zonas amplias y con roce, como el underboob (debajo de los pechos) y las caras internas de los muslos. De paso, ayuda a evitar que el roce al caminar te irrite la piel.

Al igual que el desodorante de axilas, su aplicación es simple, rápida y seca. Pero tiene el inconveniente de la contaminación cruzada: si lo usás en los pies, después en tus zonas íntimas y después en las axilas, vas a estar repartiendo bacterias por todo tu cuerpo. Y eso no es bueno. Quizás te convenga tener uno para cada parte del cuerpo, así evitás riesgos de higiene.

Spray

Te da una sensación de frescura inmediata muy agradable. Ideal para el torso, la espalda y para retoques rápidos en otros distritos. No produce contaminación cruzada y no te ensucia las manos. Pero su gran desventaja es la falta de precisión: no lo uses en la zona genital, porque no vas a poder controlar en dónde cae.

Cuidado: si entra en contacto con la uretra o con el interior de la vulva, te va a dar un ardor tan feo que vas a querer decirle a tu chongo que se busque a otra para el encuentro de esta tarde. Pensá que el spray puede tener gas, alcohol y otras cosas que no querrás que se metan en tus orificios y toquen tus mucosas. Pero, para el resto del cuerpo, va bien.

¿Y si pinta sexo oral?

Los fabricantes no te lo van a decir, pero muy probablemente el sabor del all-body le resulte desagradable a tu pareja si se le da por pasarte la lengua justo por donde lo aplicaste. Todo no se puede; si querés tener la piel fresca, no podés pretender que, además, tenga gusto rico. No somos frutas.

Si te aplicás el all-body en la zona genital y a tu pareja se le da por lamerte justo allí, preparate para ver algún gesto de repulsión. Te va a sentir gusto amargo, metálico o químico, y para peor, va a sentir que se le seca la lengua. Todo mal.

El tema son los ácidos que contienen estos productos. Matan a las bacterias y te dejan la piel fresca, pero no son comestibles.

Consejos básicos para no dejarle a tu pareja un sabor amargo:

  1. El tiempo es clave: si te aplicaste el producto por la mañana y la acción ocurre por la tarde/noche, probablemente tu piel ya haya absorbido el producto y el sabor desagradable sea mínimo o inexistente. El peligro está en la aplicación “de último minuto”.
  2. No te “refresques” justo antes: si hay pronóstico favorable de sexo oral en la próxima hora, no uses el desodorante para todo el cuerpo. Es preferible el olor natural de tu piel (que a muchos los excita más que cualquier otra fragancia) al sabor a remedio o a hospital.
  3. Lavado de emergencia: si te pusiste el all-body hace un ratito y hay acción inminente, te aconsejo que le pidas permiso para ir al baño y te laves. Te pasás una toallita húmeda (sin alcohol) y listo. Y si no tenés toallitas húmedas en la cartera: agua, jabón, enjuagás bien, te secás con una toalla limpia (si estás en un telo, ¡asegurate de que no tenga olor a humedad!) y a otra cosa.

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Foto de una mujer aplicando desodorante para todo el cuerpo entre sus muslos.
El formato aerosol es adecuado para zonas amplias como los muslos. Pero ojo, tratá de evitar que se meta en tus zonas genitales.

¿Y si me dejo mis olores naturales?

Tema complicado… mi consejo es que no lo hagas justo el día en que él/ella tendrá, por primera vez, acceso directo a tus zonas íntimas. La primera vez queda en el recuerdo para siempre, y más aún si ese recuerdo es olfativo. Quizás, con el tiempo descubras que un cierto olor a transpiración le provoca excitación – es algo bastante normal; al fin y al cabo, cuando se trata de encuentros sexuales, nos volvemos seres primitivos y los seres primitivos se guían, en buena medida, por los olores de sus parejas.

Para aprender más sobre los olores corporales y su influencia en la atracción sexual, te aconsejo leer el artículo “Los aromas del deseo”, escrito por nuestra amiga Vicky.

Como dije antes, ya sos grande y podés hacer lo que quieras. Si, en ocasiones pasadas, tus olores naturales te han dado buenos resultados… y bueno, corré el riesgo y dejá que esos olores hagan su trabajo una vez más.

Pero si tenés dudas, dale prioridad a tu paz mental. Sentir la protección de un all-body te va a dar la confianza para decirles ¡SÍ! a los planes espontáneos que se activaron para hoy a la tarde, sin que eso te genere más preocupación, más nervios y más transpiración.

Los desodorantes para todo el cuerpo son, básicamente, una herramienta de seguridad. Usalos con inteligencia, respetando los tiempos de absorción. Y, si el encuentro será con alguien verdaderamente especial, date una vuelta por la tienda de lencería más cercana y sorprendelo/a con una prenda íntima recién estrenada.

Fotógrafa, escritora, podcaster, madre, ingenua, soñadora, idealista...

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