Autoerotismo,  Relatos

5 audiorelatos para tocarme

Te propongo un recorrido auditivo por una selección de audiorelatos curada especialmente para esos momentos de íntima soledad, esos momentos en que no necesitas de nada ni de nadie más que tu cuerpo, tus manos, tus oídos y tu imaginación.

Quienes me conocen saben que soy una cultora del autoerotismo. Eso es quizás una forma elegante de decir que soy una “pajera”. Está bien, no me avergüenza. Pero me gusta pensar que mis experiencias autoeróticas son más que una simple masturbación.

A mi entender, las claves, o en todo caso, las principales diferencias, entre masturbación y autoerotismo son dos: el tiempo y la imaginación. En cuanto al tiempo, cabe decir que la masturbación es rápida y tiene una finalidad práctica: liberar energías sexuales reprimidas, o en términos más simples, sacarse las ganas. El autoerotismo, en cambio, es lento; requiere tiempo, dedicación y atención. De todo esto hablo extensivamente en el podcast Letras Ardientes y en mi libro “Guía práctica de autoerotismo”.

Audiorelatos para tocarme. Una mujer disfruta del contacto consigo mismo en la intimidad, mientras mantiene los ojos cerrados eróticos y escucha relatos con sus auriculares.
Audiorelatos para tocarme.

En cuanto a la imaginación, la simple masturbación no requiere de ella. Muchas veces usamos estímulos visuales para excitarnos rápidamente, sin necesidad de hacer trabajar a la imaginación. Para el autoerotismo, sin embargo, lo más recomendable son los estímulos auditivos. Si cerramos los ojos mientras escuchamos, nuestra imaginación comienza automáticamente a trabajar, creando imágenes y escenas en nuestra mente que son más excitantes que cualquier estímulo visual que podamos obtener de videos o fotos.

Entonces, ya que hablamos de estímulos auditivos, te propongo que reserves algo de tiempo para darte un placer autoerótico, estimulado con unos audiorrelatos seleccionados especialmente para tocarnos y gozar mientras lo hacemos.

Fantasías de una hot-wife

Comencemos este recorrido con algo fuerte: un relato sobre hotwifing. Si no saben a qué se le llama hotwifing, les sugiero que escuchen el episodio 81 del podcast de Letras Ardientes, donde hablamos específicamente sobre este tema y lo explicamos a fondo.

En el audiorelato que te propongo escuchar a continuación, mi amiga Vicky fantasea con la idea de ser una hot wife sumisa y que su marido invite a un amigo a su casa para tener sexo con ella, mientras él observa: Escuchemos:

¿Qué te pareció este primer relato? Intenso, ¿verdad? Pero vayamos despacio, que hay muchos más audiorrelatos para seguir tocándonos.

Una chica unicornio en una fiesta swinger

A Nicole le gusta ir sola al club swinger. Caminar entre la gente, sintiendo las miradas posarse sobre ella, sabiendo que todas las parejas la desean para formar un trío. Pero lo que más le gusta es poder ser ella quien elige. Escuchar las propuestas de las parejas que quieren tener algo con ella, examinarlas y quedarse con la que le resulte más prometedora.

En el relato que escucharemos a continuación, a Nicole se le planteó una situación singular: dos parejas se le acercaron a la vez para proponerle hacer un trío. Y las dos parejas se veían igualmente deseables. Entonces, para no ser injusta y tener que elegir a una, les planteó a las dos parejas medirse en una competencia: que demostraran delante suyo qué tan ardientes eran, para que ella eligiera a la pareja que le resultara más cachonda. Pero no cuento más; mejor, escuchemos el relato:

Okey, vayamos dejando de lado las fantasías y pasemos a hechos verídicos.

Mi vecino, el mirón

El relato que les comparto a continuación me ocurrió a mí misma, hace unos cuantos años, cuando vivía sola en un monoambiente en quinto piso y descubrí a un vecino mirón que me espiaba con binoculares. Para una exhibicionista como yo, no hay nada mejor que encontrarse con un aficionado al voyeurismo. Entonces, lejos de horrorizarme porque me espiaran, me acerqué al ventanal para que el mirón no perdiera detalle de mi desnudez. Escuchemos…

Si escuchan todos los episodios de mi podcast Letras Ardientes podrán enterarse de todo lo que ocurrió después del episodio del voyeur, el cual desencadenó varios hechos que cambiaron mi vida para siempre. Pero por ahora, simplemente continuemos con esta selección de audiorelatos para tocarme y tocarnos.

Voyeurismo de oficina

Sigamos con historias de mirones y mironas. Muchas personas fantasean con la idea de tener sexo en el lugar de trabajo. Muy probablemente en forma “ilícita” con un compañero o compañero de trabajo, posiblemente fuera de horario. El problema es que las parejas que cumplen esta fantasía no tienen en cuenta que, a veces, hay gente que se queda trabajando hasta tarde…

¿Te dieron ganas de quedarte trabajando hasta tarde? Si no, otra opción es usar la hora de almuerzo para disfrutar de un aventurilla sexual. Como hizo Hernán, quien se puso de acuerdo con una amiga para encontrarse en una plaza un mediodía cualquiera y ver qué sucedería a partir de allí. Hernán no contaba con que justo ese mediodía se desataría una brutal tormenta de verano; lo cual hizo que las cosas se pusieran más interesantes. Mejor, escuchemos el relato completo:

Tormenta de verano

Siempre tuve curiosidad por saber con qué cara volvió Hernán a seguir trabajando ese día, después de su hora “de almuerzo”. En fin.

Aquí termina este recorrido de 5 audiorelatos para tocarnos. ¿Te gustaron? Seguro que sí. No te olvides que en mi podcast mi podcast hay muchos más relatos para cuando quieras tocarte y desees un estímulo auditivo.

Si fueras tan amable, regalame un comentario y un me gusta, así sabré que estás ahí, gozando con mis publicaciones, y eso me dará ánimos para seguir compartiendo. ¡Gracias!

Fati 💋

Fotógrafa, escritora, podcaster, madre, ingenua, soñadora, idealista...

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